A modo de introducción

Esta es una sección que quizá debería llamarse “mama quiero ser artista“, o “¿cómo ser fotógrafo en Girona y no morir en el intento?“, o a saber cómo. El caso es que más de quince años en esta profesión y ocho compaginándola con la docencia de la fotografía comienzan a darme una visión ligeramente crítica y distante de esto que llamamos: “ser fotógrafo“. Cada año, entre unas clases y otras acabas conociendo a más de doscientas personas que se dedican, o quieren dedicarse o nunca lo harían como profesión pero si como hobby, o que tienen un lío enorme y no saben ni que son ni qué quieren ni por qué, pero que tienen una cámara, que hacen fotos y que ni pueden ni quieren dejar de hacerlo y eso que estan contentos, pero no del todo, y lo que hacen es bueno, pero claro no muy bueno, y…. En fin la condición humana que aflora por nuestros poros y que lo contamina, afortunadamente, todo.

Comencemos por saber que es un fotógrafo, (obviamente las fotógrafas también entran en este grupo, pero como me siento estúpido escribiendo todo el rato/a las palabros/as, etc etc. Me  conformo con fotógrafo a secas sin que sea propio de un género en exclusiva). Un fotógrafo, es por defecto un homo sapiens sapiens, (esto viene dado por nacimiento así que no es mérito ni ofensa), que hace fotografías. La vieja y romántica palabra Fotografía sigue significando lo mismo: escribir con luz. Así que a lo bruto podemos decir que el homo sapiens sapiens que de alguna manera escribe algo gracias a la luz es un fotógrafo, y ya está. Pero además de esta perogrullada, nuestro fotógrafo tiene otras características, la primera y desde mi punto de vista más interesante es, que es un ser contradictorio,  y no mucho sino  muchísimo. Es un ser que siente que hace arte, pero al que, como normal general, le importa muy poco el arte o la historia del arte. Es un ser con una horrible atracción por la técnica. Es lo mismo que sea devoto de eficaces mecanismos alemanes, que adorador de diminutos chips asiáticos. Lo mismo es que busque alquímicos resultados de laboratorio, como que conozca infinidad de aplicaciones y softwares. De una manera u otra siempre te dirá que lo importante es el fotógrafo, y proporcionalmente más veces lo dirá en función del mayor precio de su cámara  y más veces recordará la importancia del sentimiento cuanto su técnica sea más exclusiva y elaborada. Resumiendo que quien tiene una camarita de mala muerte y apenas conoce la técnica no hace más que pensar en cámaras y técnica y el que ya posee ambas le contesta que no son necesarias, y casi siempre a ambos el arte, que están seguros que es lo que hacen y  que obviamente ya saben que es lo más importante, les importa una m… mínima cantidad de tiempo.  Así es nuestro entrañable y contradictorio “ser fotógrafo“, un ser que por puro contradictorio lo definimos como desequilibrado, y no porque no sepa que día es, o porque sueñe perversiones, sino porque lo primero que ha de encontrar es el equilibrio, que es la esencia de la composición, del arte, del retoque, de la expresión visual. Y de esto, del concepto, del uso, de la búsqueda del Equilibrio es de lo que va ser fotógrafo.

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