Gracias por permitirme aprender y enseñar


El pasado fin de semana celebramos un pequeño seminario gratuito de iluminación con flashes portátiles, strobist. El seminario era una excusa para poder reunirnos un grupo de personas que desde hace tiempo vamos compartiendo horas y caminos, que es en el fondo en lo que creo que consiste la enseñanza. Pasar un día intentando crear imágenes, sentimientos, emociones. Además celebrábamos que llevamos dos años en Palau-Sator. Dos años que casi son una vida, dos años en los que han pasado conocidos y desconocidos. Personas que se iniciaban dando sus primeros pasos en la fotografía, y profesionales en busca de respuestas concretas. Dos años de compartir en un pequeño pueblecito, en un pequeño espacio,  un mundo enorme como es la fotografía. Gracias, muchas gracias a todos los que habéis pasado por aquí, a los que nos entregasteis cariño y ayuda para subsistir y a los que nos pusisteis contra las cuerdas con dudas y preguntas, todos sois parte de este espacio, todos habéis pisado las maderas y respirado el aliento del “casino”, entre todos ha sido posible un mundo de magia y de creación.

Enseñar fotografía es un oficio complicado. La fotografía como cualquier actividad creativa es propensa a fuertes egos, a veces, normalmente, más grandes que la verdadera creatividad. Enseñas a tus futuros competidores, dejas a un lado tu orgullo y tu deseo de crear para dar espacio a otro. Además que os contaré si cualquiera se siente fotógrafo y capacitado para opinar en fotografía, a la hora de enseñar pasa igual, y diez años de experiencia docente me lo dejan muy claro. Todo vale en un mundo donde sólo debería valer lo que funciona. Increíble poder de la soberbia que es capaz de cegar a aquellos que supuestamente saben ver. No obstante, y a pesar de todo, cuando la recompensa llega, cuando vosotros, muchos de los cuales conozco, desde que comprasteis la primera cámara, llega un día en que sois capaces de crear imágenes, ( como las que habéis hecho este fin de semana y que acompañan a este texto.)  Imágenes que expresan, que cuentan, que dejan constancia de qué somos y que estamos. Una huella que habla de lo que sentimos y de como nos emocionamos. Cuando esto pasa, cuando nos juntamos, nos reímos, trabajamos y damos un paso atrás para que vosotros toméis la iniciativa, os atrevéis a ser creadores, y  la recompensa es mayor que cuando eres tu mismo el autor. Porque no  queda sólo la obra sino también ese cálido aliento de la colaboración.

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