Sumar o restar

Hace ya casi 10 años,  antes del boom digital, en un seminario que realizaba Humberto Rivas. Habíamos pasado una intensa mañana trabajando con cámaras de placas, con filtros, revelando en blanco y negro. Mostrándonos, como el maestro genial que era, los secretos de la exposición, del revelado, de la iluminación, del arte de construir la magia a través de los pequeños detalles. Después de la comida, en la sobremesa Humberto Ribas, disfrutaba de su siempre presente pipa, mientras hablábamos de la dicotomía entre la necesidad técnica de controlarlo todo y de la magia de que siempre aparecía, de la importancia de lo inesperado, y de como cuando no aparecía la obra se quedaba plana. Le faltaba ese algo que te llevaba más allá de la bi-dimensionalidad y de la mera imagen para entrar en un mundo, en una sensación.  Y entonces una de las participante le preguntó que pensaba de la tecnología digital. La respuesta de Rivas fue tan sencilla como tajante: “En este mundo hay dos tipos de personas, las que suman y las que restan. Yo soy de las que suman.”  La conversación se decantó hacía las dificultades de poder crear una imagen que más allá de ser o no “bonita”, o de ser una suma de técnicas o de maquinaria fuese capaz de transmitir, de hacerte entrar en ella y poder emocionarte, explicarte, … en definitiva “llegar” a un otro.

Diez años después el mundo fotográfico ha cambiado tecnológicamente mucho, y estos días que hemos comenzado a preparar con Sergi Arbonés, (profesor de 3D del ERAM), una serie de trabajos para integrar fotografía e imagen de síntesis en 3D, me acuerdo de esa conversación, y pienso que quizá no ha cambiado tanto en esencia la fotografía y siguen estando los que restan, los que suman y los que apilan. Curiosamente los que restan cada vez más numerosos, los que apilan como siempre legión y unos pocos que quieren tan sólo “llegar” a un otro y que simplemente, cuando es necesario, suman.

 

 

 

 

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