De vuelta,

Después del parón que ha supuesto el final de la aventura del rodaje y la representación del “Ara, Pla”, junto al inicio del curso, volvemos por estos fueros. Con nuevas preguntas y la inquietudes de siempre.

Hace unas semanas preparando el temario de los cursos de iluminación, nos surgía una duda, ¿incluimos sistemas de iluminación a través de photoshop?, si bien la respuesta era evidente. Sí. Nunca se me olvida el concepto de que más vales sumar (sumar que no amontonar) que restar.  Pero el mero hecho de plantearlo, nos hace pensar en ello, ventajas, la posibilidad de trabajar con un equipo menor, las opciones de control, de rapidez y de abaratamiento de presupuesto a la hora de realizar un trabajo comercial, y por supuesto la ampliación del campo creativo. No obstante todas estas ventajas, siempre hay un miedo, un no se qué, que hace que no poder ver previamente la imagen final me haga dudar. Quizá la respuesta esté en que a más post-producción más cultura visual es necesaria para pre-visualizar  (mágico concepto que ya manejaba Ansel Adams) el resultado. Que a menos imagen real delante del fotógrafo, más conocedor ha de ser este del lenguaje que usa y de los referentes previos que simulará.

No sé, si bien no tengo dudas en la necesidad del control y de la enseñanza de todo aquello que nos permite trabajar, que abre nuevas posibilidades y que además las democratiza evitando enormes inversiones en material, en espacio y en tiempo, si que tengo las dudas de cual es el complemento formativo necesario para poder usar estas potencialidades. Quizá todo se resuma en aquello de “la potencia sin control,  no tiene sentido”

Una vez post-procesada

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